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Sólo quedan...
Si buscas milagros mira: muerte y error desterrados, miseria y demonios huidos,leprosos y enfermos sanos. El mar sosiega su ira, redímense encarcelados, miembros y bienes perdidos recobran mozos y ancianos. El peligro se retira, los pobres van remediados. Cuéntenlo los socorridos, díganlo los Paduanos. El mar sosiega su ira, redímense encarcelados, miembros y bienes perdidos recobran mozos y ancianos. Gloria al Padre, Gloria al Hijo, Gloria al Espíritu Santo. El mar sosiega su ira, redímense encarcelados, miembros y bienes perdidos recobran mozos y ancianos. Ruega a Cristo por nosotros, antonio Glorioso y Santo para que dignos de sus promesas seamos, Amen.

3 de mayo de 2016

LOS TRECE MARTES A SAN ANTONIO DE PADUA (VIII)

MODO DE HACER LOS TRECE MARTES
Oraciones parca todos los días.
Acto de Contrición.
Amantísimo y solícito protector mío San Antonio: postrado humildemente a tus pies, te ofrezco estos piadosos ejercicios, para que me obtengas de la divina Majestad, el perdón de todos mis pecados, las virtudes cristianas, la perseverancia final y la gracia especial que solicito. Y si esto no me conviene, la conformidad con la voluntad de Dios, tanto en ésta como en todas mis adversidades. Haz, oh santo glorioso, que durante estas trece semanas que consagro en tu honor, me conserve en gracia y amistad de Dios y que nunca me aparte de El por el pecado, para que después se me conceda estar en tu compañía por toda una eternidad en la Gloria. Amén.


MARTES OCTAVO.
Considera hoy a San Antonio como estrella de esperanza que se te ofrece para ser tu intercesor en la presencia del Altísimo y alcanzarte todas las gracias que necesites y humildemente le pidas y principalmente el perdón de tus pecados y la vida eterna.
Contempla el gozo que experimentaría San Antonio cuando para confusión de los herejes, vio que gran multitud de peces escuchaban atentamente sus sermones.
(Medítese un poco en lo anterior, hágase la petición y después dígase la siguiente oración):
¡Oh glorioso San Antonio! por la gran protección que siempre has dispensado a tus devotos y por el inefable gozo que experimentaste al contemplar cómo las criaturas irracionales, en defecto de los hombres, daban gloria a Dios, te suplico que veles solícito por mí, que escuches benévolo mis súplicas y seas mi abogado en el día de la cuenta.
Práctica: haz cada día hasta el martes siguiente, tres veces algún especial obsequio a San Antonio para alcanzar su protección.
Padre Nuestro, etc.


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