Mostrando entradas con la etiqueta Oración. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Oración. Mostrar todas las entradas

26 de enero de 2021

MARTES DE SAN ANTONIO...

Caridad divina de San Antonio. Distinguió a San Antonio el Serafín de Asís, San Francisco, con particular amor. No ignoraba, sin duda, que, como buen hijo suyo, era otro Serafín de caridad. ¿Quién podrá adivinar la ternura de su amor a Jesús? Aquella escena en que el Niño Dios se recrea en los brazos del Santo puede servir para hacernos adivinar sus éxtasis, sus deliquios, sus ternuras seráficas...  ¡Qué ejemplo para mí, frío miserable, pobre pecador!


"Debemos a menudo meditar la Pasión del Señor. De ello debemos servirnos como de un sudario, para secar el sudor de nuestras fatigas y la sangre de nuestros sufrimientos. En toda prueba debemos recordar los ejemplos de paciencia que nos dio Jesús".

Atendiendo las recomendaciones de las autoridades sanitarias con motivo de la evolución de la pandemia, los horarios de apertura se verán modificados de la siguiente forma:

-MARTES: De 16.00 a 20.00 horas. 

-JUEVES: De 10.00 a 13.00 horas.



20 de enero de 2021

OREMOS...


Dios todopoderoso y eterno,

tú que has dado a tu pueblo

en la persona de San Antonio de Padua

un predicador insigne

y un intercesor poderoso,

concédenos seguir fielmente

los principios de la vida cristiana,

para que merezcamos tenerte

como protector en todas las adversidades.

Por nuestro Señor Jesucristo,

tu Hijo, que vive y reina contigo

en la unidad del Espíritu Santo

y es Dios por los siglos de los siglos.

Amén

5 de enero de 2021

EPIFANÍA DEL SEÑOR


EVANGELIO DEL DÍA

¿Señor, a quién iremos? Tú tienes palabras de Vida
Miercoles 6 de Enero de 2021
Epifanía del Señor, Solemnidad
Evangelio según San Mateo 2,1-12.

Cuando nació Jesús, en Belén de Judea, bajo el reinado de Herodes, unos magos de Oriente se presentaron en Jerusalén y preguntaron: "¿Dónde está el rey de los judíos que acaba de nacer? Porque vimos su estrella en Oriente y hemos venido a adorarlo".

Al enterarse, el rey Herodes quedó desconcertado y con él toda Jerusalén.
Entonces reunió a todos los sumos sacerdotes y a los escribas del pueblo, para preguntarles en qué lugar debía nacer el Mesías.

"En Belén de Judea, le respondieron, porque así está escrito por el Profeta:
Y tú, Belén, tierra de Judá, ciertamente no eres la menor entre las principales ciudades de Judá, porque de ti surgirá un jefe que será el Pastor de mi pueblo, Israel".

Herodes mandó llamar secretamente a los magos y después de averiguar con precisión la fecha en que había aparecido la estrella, los envió a Belén, diciéndoles: "Vayan e infórmense cuidadosamente acerca del niño, y cuando lo hayan encontrado, avísenme para que yo también vaya a rendirle homenaje".

Después de oír al rey, ellos partieron. La estrella que habían visto en Oriente los precedía, hasta que se detuvo en el lugar donde estaba el niño. Cuando vieron la estrella se llenaron de alegría, y al entrar en la casa, encontraron al niño con María, su madre, y postrándose, le rindieron homenaje. Luego, abriendo sus cofres, le ofrecieron dones: oro, incienso y mirra. Y como recibieron en sueños la advertencia de no regresar al palacio de Herodes, volvieron a su tierra por otro camino.
“Postrándose, le rindieron homenaje” (Mt 2,11).

En la fiesta de la Epifanía], estimulada (…) por el ejemplo de los bienaventurados Magos, Gertrudis se elevó con el fervor de su espíritu y, con humilde devoción, se prosternó a los pies santos del Señor Jesús, adorando en el  nombre de todo lo que hay en el cielo, sobre la tierra y en los infiernos (cf. Flp 2,10).

            No teniendo un don para ofrecerle dignamente, se puso a recorrer el universo entero en ansioso deseo, buscando entre todas las criaturas si podía descubrir entre ellas una que fuera digna de ser ofrecida a su único amado. Con prisa, ardiente y sin aliento, en la sed de su inflamado fervor, descubrió cosas despreciables que cualquier criatura hubiera sabiamente descartado, como indignas de ser ofrecidas para alabanza y gloria del Salvador. Pero ella, tomándolas ansiosamente, se esforzó en restituirlo al único a quien todo lo creado debería servir.

            Gracias a su ferviente deseo atrajo hacia su corazón, toda la pena, el temor, el dolor y la angustia que puede soportar una criatura  por su propia falta y enfermedad, no por gloria del Creador. Los ofreció al Señor como una mirra selecta. En segundo lugar, atrajo a ella toda la santidad fingida y la devoción ostentosa de los hipócritas, fariseos, heréticos y quienes se les parecen. Lo ofreció a Dios como un sacrificio de incienso muy suave. En tercer lugar, se esforzó por atraer a su corazón las ternuras humanas y el amor adulterado e impuro de todas las criaturas. Lo ofreció al Señor como oro precioso. 

            Todo esto se encontraba reunido en su corazón. El amoroso deseo con el que ella se esforzaba para rendir homenaje a su bien amado, los limpiaba de cualquier escoria como un fuego ardiente, como el oro es purificado en el fuego. Todo aparecía entonces como un noble y maravilloso regalo para el Señor. El deseo de serle agradable de todas las maneras posibles, testimoniado por estas ofendas, procuraba al Señor inestimables delicias, como si fueran dones exquisitos.

23 de mayo de 2017

RESPONSORIO DE SAN ANTONIO

ORACIÓN INICIAL. Postrado a vuestros pies, oh amantísimo protector mío San Antonio, os ofrezco el piadoso ejercicio que voy a practicar para que me alcancéis del Señor el perdón de mis pecados, las virtudes propias de mi estado, la perseverancia final y la gracia especial que solicito con esta devoción. Más si ésta no me conviniese, obtenedme una perfecta conformidad en el divino beneplácito. Amén.


ORACIÓN

Haced, ¡oh, Señor!, que la intercesión de
vuestro confesor y doctor San Antonio
llena de alegría a vuestra Iglesia para
que siempre sea protegida por los
auxilios espirituales y merezca alcanzar
los eternos goces. Por Cristo
nuestro Señor.

Amén

Gloria al Padre, Gloria al Hijo, gloria al Espíritu Santo.

Ruega a Cristo por nosotros, Antonio glorioso y santo, para que dignos así de sus promesas seamos.